domingo, 28 de febrero de 2010

Vivir muriendo (Cuento breve)

"Tuve una sensación de frío que recorrió mi cuerpo de la punta de mis pies a mi cabello. Me destapé bruscamente buscando el interruptor del velador. La lamparita estaba quemada, cierto. Observé la hora en mi reloj, 3:50 a.m. La misma pesadilla una y otra vez atravezaba mi noche, y ese frío aterrador helaba mis huesos. Traté de incorporarme en la cama, en vano. No tenía fuerzas mi cabeza aún estaba noqueada de tantos calmantes. La única opción que tenía era intentar dormir nuevamente. Giré despacio sobre mi, con todas mis fuerzas. Algo húmedo y salado rozaba mis labios. Estaba llorando, pero no sentía el dolor que horas atrás habían provocado mi desesperación. Me quedé dormido con la mente en blanco, algo bueno para no soñar me habían dicho alguna vez.
Esta vez no fué el frío lo que me despertó, fué un extraño olor, y la sensación de pezades que se siente luego de haber dormido muchas horas de corrido. Abrí los ojos pero no logré ver nada. Supuse que nunca me había quedado dormido. Como acto reflejo me incorporé en la cama, está vez si tuve la fuerza para lograrlo. Estiré mi brazo para encender el interruptor, pero éste no estaba allí. Pensé que quizás, sonambulo lo habría tirado de la mesilla de luz. Miré hacia el reloj, pero tampoco se encontraba. No comprendía que había ocurrido y mi cerebro estaba demasiado atontado de tantos fármacos como para hacer deducción alguna. Despacio me puse de pie, al apoyar el primer pie sobre el suelo, lo sentí húmedo, extrañamente húmedo. Caminé hacia donde recordaba estaba la puerta del baño, todo esto en plena oscuridad. Nada, la puerta no estaba allí. No comprendía, y ahora estaba asustado además de atontado. Tenía ropa puesta, cosa rara, no acostumbraba dormir así, pero al ver que tenía mis jeans puestos busqué el encendedor en mi bolsillo, necesitaba una mínima chispa de luz, necesitaba saber si continuaba aún en mi cuarto. El sonido de la chispa sonó tan estruendoso como si fuese el sonido más fuerte jamás escuchado. Mi cara bruscamente tomó una expresión de horror que, puedo asegurar, era escalofriante. No pude hacer nada más, luego de ver lo que ví, perdí control alguno sobre mi cuerpo. "


Calló al piso y volvió a morir. Su cuerpo había muerto hacía meses, vivía muriendo cada noche en sus sueños. Al ver su cuerpo se horrorizó porque comprendió, que, no eran sueños, sino repeticiónes de su mutilación que le avisaban que debía morir, en cuerpo y alma. Su cuerpo había abandonado este mundo hacía mucho tiempo, y estaba ahí en ese mismo cuarto donde tomó tantos calmantes alguna noche. Su alma, sin aceptar la muerte, seguía viviendo en sueños, que eran pesadillas, y en cada una de ellas se veía morir, de diferentes maneras, pero siempre moría. Esta noche pudo despertar su alma, y al ver su cuerpo consumido por la muerte y el paso de los días, volvió a morir del horror, del asco, del dolor de no poder enfrentar esta vida y ver que había tenido la cobardía de no pelearla, de dejarse morir. Su dolor más profundo fué ver su cuerpo desintegrado por la muerte, nadie se había tomado la molestia de saber si aún vivia. Volvió a morir al comprender que siempre había sido un muerto en vida, volvió a morir al entender que vivió sus ultimos días, muriendo.



niicolee .

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