jueves, 3 de diciembre de 2009

¿Inocencia?

Hay algo especial en su mirada, ¿un atizbo de tristeza quizás? La oculta, cierra sus ojos, los vuelve a abrir, contempla el techo. Tirado en el suelo observa detenidamente como una mosca se posa sobre el polvo de la lámpara.
Se aburre, no sabe que hacer. Se levanta despacio, casi queriendo no hacer ruido, pero son tan solo las 4 de la tarde, nadie duerme a esa hora. ¿Se esconde?
Ahora observa a la mosca desde otro ángulo, ahora esta mas cerca, pero sabe que jamás podrá atraparla, es muy rápida, tanto que con el crujir de las maderas volvió a desaparecer por la misma ventana por donde entró. Suspira, resignado, y sigue con la mirada, el camino de la pequeña mosca, aparentemente su unica compañia esa tarde. Da unos pasos hacia la puerta, la abre apenas unos centimetros. Hay algo extraño; hay silencio. Sonríe, pero al mismo tiempo está intranquilo. Decide tomar coraje, y salir a ver que sucede, esta por salir del pequeño cuarto casi a oscuras y ahi estan, los gritos de nuevo.
Todo esta en órden. El mundo sigue con su rutina. Otra vez, nadie le hará la merienda, otra vez nadie lo ayudara con sus tareas, otra vez, no lo llevarán a la plaza. Otra vez.
Da un portazo y comienza a llorar, se tira en su pequeña cama y se esconde bajo sus sábanas de autitos. Nadie lo vé, nadie lo escucha, nadie lo contiene. El mundo está demasiado ocupado para detenerse a secarle las lágrimas a un pequeño. El nuevo mundo ignora las necesidades mas basicas y las peticiones mas absurdas. La niñez es pubertad y la pubertad adolesencia. El mundo te empuja a crecer, quieras o no. Al mundo, no le importan tus tiempos. El mundo te impone que pierdas la inocencia mucho antes de que llegues a saber que carajo significa.

niicolee .

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